Proceso de Bolonia, nombre que recibe el proceso iniciado a partir de la Declaración de Bolonia, acuerdo que en 1999 en la ciudad italiana de Bolonia firmaron los ministros de educación de la Unión Europea para iniciar el Espacio Europeo de Educación Superior.
Se trató de una Declaración conjunta que dio inicio al llamado proceso de convergencia que tenía como objetivo facilitar un efectivo intercambio de titulados así como adaptar el contenido de los estudios universitarios a las demandas sociales.
Todo esto condujo a la creación del Espacio Europeo de Educación Superior, un ámbito al que se incorporaron países incluso de fuera de la Unión Europea y que serviría de marco de referencia a las reformas educativas que muchos países habrían de iniciar en los primeros años de este nuevo siglo XXI.
El llamado Proceso de Bolonia también incluye, para muchos sectores de la sociedad, aspectos relativos a toda la reforma universitaria y no sólo lo firmado en Bolonia.[1] [2] [3] Estos aspectos, de financiación de las universidades públicas principalmente, se les antoja más importantes.[4]
Tiene como precedente la firma de la Carta Magna de Universidades por parte de rectores de universidades europeas y diez años después, la Declaración de Sorbona en una reunión de ministros de educación de cuatro países europeos (Alemania, Italia, Francia y Reino Unido). Un año después, 29 ministros de educación europeos firman la Declaración de Bolonia, que da el nombre al proceso y en el que se basan los fundamentos del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), que estará finalizado en el año 2010.
En reuniones posteriores, se perfilan más cambios y se añaden más estados (Comunicado de Praga, Comunicado de Berlín, Comunicado de Bergen y Comunicado de Londres), aunque el ritmo de implantación es desigual entre los diferentes firmantes. El Tratado de Bolonia y la Enseñanza Superior.
Se trató de una Declaración conjunta que dio inicio al llamado proceso de convergencia que tenía como objetivo facilitar un efectivo intercambio de titulados así como adaptar el contenido de los estudios universitarios a las demandas sociales.
Todo esto condujo a la creación del Espacio Europeo de Educación Superior, un ámbito al que se incorporaron países incluso de fuera de la Unión Europea y que serviría de marco de referencia a las reformas educativas que muchos países habrían de iniciar en los primeros años de este nuevo siglo XXI.
El llamado Proceso de Bolonia también incluye, para muchos sectores de la sociedad, aspectos relativos a toda la reforma universitaria y no sólo lo firmado en Bolonia.[1] [2] [3] Estos aspectos, de financiación de las universidades públicas principalmente, se les antoja más importantes.[4]
Tiene como precedente la firma de la Carta Magna de Universidades por parte de rectores de universidades europeas y diez años después, la Declaración de Sorbona en una reunión de ministros de educación de cuatro países europeos (Alemania, Italia, Francia y Reino Unido). Un año después, 29 ministros de educación europeos firman la Declaración de Bolonia, que da el nombre al proceso y en el que se basan los fundamentos del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), que estará finalizado en el año 2010.
En reuniones posteriores, se perfilan más cambios y se añaden más estados (Comunicado de Praga, Comunicado de Berlín, Comunicado de Bergen y Comunicado de Londres), aunque el ritmo de implantación es desigual entre los diferentes firmantes. El Tratado de Bolonia y la Enseñanza Superior.
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